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HORACIO GÓMEZ
Su Poesía
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Nació en Capital Federal. Radicado en La Costa desde 1988. Coordinador de los Talleres Literarios del Centro Cultural de Mar de Ajó. Presidente de la  Fundación de Poetas “René Villar”. Miembro de Poetas del Mundo y de ASOLAPO (Asociación Latinoamericana de Poetas). Integra el Directorio de REMES (Red Mundial de Escritores en Español).Miembro de W.P.S. (World Poets Society). Fundador del grupo EPOCA (Escritores y poetas de la Costa Atlántica). Publicó dos libros de poemas: “Esquirlas del Pasado” y “Volveré en otoño”. Colabora además en varias publicaciones literarias. Obtuvo premios en diversos concursos literarios. Jurado en numerosos concursos de cuento y poesía.


 

58  PALABRAS

 

Estoy a medio silencio de tu esquina.

La noche se pone de rodillas

para pecar

mientras un ciego se duerme

acordonando sombras.

Me descubro

queriendo despertar en tu cornisa

inmóvil y asimétrico

como este verso.

El ciego despierta y ríe.

Si al menos supiera cómo será el último día.

Qué más da.

Las penas de amor no prescriben.

 

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A  PESAR  DE 

 

A pesar de mí

de mi cobardía;

del espejo vacío

 los pétalos ausentes

 el destierro de la pluma

y el exilio del alma.

 

A pesar de mí

de las preguntas dormidas

 la lógica que hiere

 la noche intacta.

 

A pesar de mí

a pesar de todo

un día tendrás que decirme

en que rincón de tus ojos

ocultaste mi sonrisa.

El naufragio debe ser exacto.

 

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A  VECES


                                                                                                            “Con el alma se ve mejor”
                                                                                                                    Luis A. Spinetta


A veces
nos invade el cuerpo que negamos
satura los ojos hasta volverlos
angustiosamente absolutos
A veces
nos deslumbra el inocente juego
de absolver al verbo
por su ausencia
A veces
nos queda la única
inútil opción
de negar los recuerdos
A veces
sólo a veces
grito mi nombre para reconocerme

 

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CAJITA  DE  MÚSICA

Nosotros, los románticos sin chapa y sin tarjeta,

descendemos por las luces en secreto,

saboteamos los bolilleros de la vida

para no rendir cordura, y manchamos con tinta de recuerdos

los ladrillos de todas las esquinas.

Nosotros, los románticos imperfectos,

guardamos los silencios del otoño

en cajitas de música sin bailarinas ni cuerda,

junto al rocío caído en una plaza de lunes sin niños.

Nosotros, los románticos de espina en la solapa,

reímos a escondidas en alguna calesita abandonada,

y lloramos sin que nadie nos vea

en los patios de baldosas cuadradas,

con el cuello apuntando a la luna.

Nosotros, los románticos sin capa y sin espada,

con vanas pretensiones de poeta,

garabateamos pretenciosos, febriles e inconclusos poemas

para nuestra reina de amor casi imposible.

Nosotros, los románticos sin retorno,

coleccionamos sombras y sueños,

espejos con sonrisas y jazmines tibios,

y no dudamos en trepar por la lluvia para verla a ella,

hasta que el sol nos seca, una a una,

las ropas del alma.

 

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CONJURO

 

A merced del silencio

rodeado de una lámpara y tu foto

releo tu carta.

La del país azul.

Tal vez ya estuve allí. No lo sé.

Son tan inconstantes los perfumes

después de la piel.

Tu rostro inaugura mi diálogo con la noche

y amortaja la silueta del secreto.

El conjuro de amaneceres

me impide

regresar a la luz.

Sólo dime

que tan lejos estoy del olvido.
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CONSIGNA  I

 

Este tiempo fallece

tras la luna

desteje las rejas de un papel

desvanecido.

Este día nace

sin que pueda evitarlo

baila insomne y desafiante hasta que pongo

espumas de cardos en su sombra.
Ya comienza el desfile

de los fantasmas sin nombres.
En vano rememoro

como un ciego que espera impasible

el regreso de un color

que no recuerda.

 

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CONTRAMANO

 

Siento que a veces, del camino impuro,

somos la sombra que el dolor desata,

un corazón de espuma y hojalata

quemándose, errante, tras lo oscuro.

 

Somos dueños del sueño prematuro,

otra muesca de miedo en la culata,

esperanza virtual que se arrebata

a contramano del temor futuro.

 

Somos mitad del resto que no dimos,

del amor que hoy se hace despedida

en las vacías manos que sufrimos.

 

Somos mitad de la mitad perdida;

somos el verso que nunca escribimos

y en cuyo intento se nos va la vida.

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DE  GRIS

 

Morir de pie, de gris, sin darme cuenta,

en la orilla, al alba, en el recodo;

como un ciego, un loco o un beodo,

morir sin fe, mirando la tormenta.

 

Morir sin ignorar lo que se enfrenta,

esperando, de sed, de cualquier modo;

morir como nacer, después de todo,

morir ayer, mañana, a los noventa.

 

Morir sin recordar, sin hacer ruido,

en tiempo de descuento, equivocado,

con la sangre en la piel, como al descuido.

 

Morir aún sin vivir y condenado

a la infinita muerte del olvido

mil veces ya, pero con ella al lado.

 

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NOVIEMBRE

 

Quién abdicará por mí, desde mi sombra.

Quién habrá de responderme cada silencio,

quién sembrará los gajos de mi luna.

Quién cerrará las puertas marchitas de bruma

y entornará la ventana de los sueños.

Quién pintará los vestigios de mi nieve

y bailará en la siesta de los nidos.

Quién tallará el cristal de mis sentidos

y bordará las tormentas y los versos de noviembre.

Quién llegará por las noches barnizadas de olvido

para abrigarme de verde los recuerdos.

Quién habrá de musitarme tres notas en secreto

el día que todos los violines desangren sus cuerdas.

 

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PAISAJE

 

El cajón

se nutre de fantasmas impuntuales.

Detrás del vidrio

el viejo se empecina en recordar

la partitura quemada

por las sombras.

En el patio ajedrezado

muy arriba

un trapecio deja caer las notas

como lágrimas

una

tras

otra.

El viento anónimo y sarcástico

se encarga

de dispersarlas

entre los juegos de la noche.

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